SEÑOR DIOS Y JEFE NUESTRO
Ante el puesto difícil
que elegimos voluntariamente,
venimos a Tí.
Porque, queremos ser
el mejor soldado de la Patria;
porque tenemos sentido del riesgo,
cara a la muerte.
Porque nos sacude el alma,
ante un abismo abierto
con su ingrata incertidumbre.
¡ Te pedimos Señor!
Luz para proyectarla
sobre el auténtico valor de la vida,
cuando se gane o se pierda
en aras del deber.
Serenidad que sujete nuestros ánimos
ante el vértigo del instinto y del mundo;
Optimismo espiritual
para conseguir que sean nuestros
el Valor, Amor al sacrificio,
Dureza, Fortaleza, Generosidad
y auténtico Compañerismo.
Y esperanza en que Tú,
Dios Padre,
Creador de todas las cosas,
estés en el aire y en el suelo,
para abrazarnos,
curar la herida,
o recoger nuestra alma.
Así sea. |